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Asado y parrilla para eventos: cómo armar el negocio

Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.

Un servicio de asado o parrilla para eventos deja plata cuando lo vendés como un servicio completo y no como “vengo y hago el asado”. La diferencia está en tres cosas: qué incluye exactamente lo que ofrecés, cuánto te cuesta de verdad cada evento (no solo la carne) y a quién le vendés todos los meses. Si cotizás por persona mirando lo que cobra otra parrilla, lo más probable es que al final de la noche sumes carbón, leña, ayudantes, traslado y horas y descubras que trabajaste casi gratis.

Sin precios de mercado ni cantidades de referencia: los números que sirven son los tuyos.

Qué servicio ofrecés

“Asado para eventos” puede ser muchas cosas distintas, y cada una tiene otro costo. Definí cuál o cuáles hacés:

  • Solo el servicio de parrilla. Vas con tu equipo y cocinás lo que compra quien te contrata. Cobrás tu trabajo, el equipo y el traslado.
  • Parrilla con compra incluida. Vos comprás la carne y los acompañamientos, cocinás y servís. Cobrás también la mercadería y el riesgo de comprarla.
  • Servicio completo. Parrilla, entrada, acompañamientos, personal de salón, vajilla y armado de mesas. Ya es un catering, y se cotiza como tal.

Cuanto más incluís, más tenés que coordinar y más se puede complicar.

El equipo: lo propio, lo alquilado y lo que se gasta

  • Parrilla. Fija del lugar, móvil propia o alquilada. Si usás la del lugar, preguntá antes en qué estado está y qué tamaño tiene: no es lo mismo cocinar para cuarenta que para doscientas personas.
  • Herramientas y accesorios. Fierros, pinzas, tablas, cuchillos, bandejas, recipientes para transportar y mantener la comida.
  • Combustible. Carbón, leña o gas, y con qué se prende el fuego.
  • Frío. Heladeras o conservadoras para la carne hasta que va a la parrilla.

Lo propio también cuesta: la parrilla móvil, las heladeras y las herramientas se gastan con cada evento. Repartí su mantenimiento y su reposición entre los eventos del año y sumalo a cada presupuesto.

Cómo cotizar sin trabajar gratis

El método es el mismo que para cualquier servicio gastronómico y está paso a paso en cómo poner precio a un catering para eventos. Aplicado a la parrilla:

  • Mercadería por persona. Si comprás vos, armá tu propia tabla con eventos que ya hiciste: cuánto compraste, cuánto se sirvió y cuánto sobró. Para la lógica de calcular por invitado sin quedarte corto ni tirar comida, mirá cuánta comida calcular por invitado en un catering.
  • Costos fijos del evento. Quien está en la parrilla, ayudantes, personal de salón si lo hay, traslado, combustible, alquileres. Contá las horas reales: prender el fuego, cocinar, servir, limpiar y desarmar.
  • Tu margen. Lo que queda tiene que pagar tu trabajo y dejar algo para el negocio. La cuenta en tres columnas (cuánto cobrás, cuánto te cuesta, cuánto te queda) está en cómo poner precio a tu servicio de eventos.

Si cobrás por persona, poné un mínimo de invitados: el fuego, el traslado y el equipo cuestan lo mismo si vienen menos. Y si la carne la compra quien te contrata, cobrá tu servicio como un precio cerrado, porque tu trabajo no depende de lo que se gaste en la carnicería.

Las preguntas antes de mandar el presupuesto

Un presupuesto rápido sin estas respuestas suele terminar en sorpresa:

  • Cuántas personas y en qué horario. Un almuerzo de dos horas no es lo mismo que una noche larga con varias tandas.
  • Quién compra la mercadería y qué cortes y acompañamientos se esperan.
  • Dónde se cocina. Si hay parrilla en el lugar, si se puede hacer fuego, si es al aire libre y qué pasa si llueve.
  • Acceso. Por dónde se descarga, a qué hora se puede entrar y hasta cuándo te podés quedar.
  • Qué pide el lugar. Muchos salones, clubes, quintas y empresas tienen reglas propias para quienes llevan comida: seguros, documentación, horarios. Preguntalo antes.

La logística del día

En la parrilla, el horario lo marca el fuego. Escribí un cronograma simple para cada evento: a qué hora se carga, a qué hora se llega, cuándo se prende, cuándo sale la primera tanda y cuándo se termina. Compartilo con quien coordina el evento para que la comida salga cuando las personas invitadas están sentadas y no cuando terminó el baile.

Algunas reglas que ahorran problemas:

  • Llevá de más lo que es barato y crítico. Carbón, leña, encendido, bolsas, guantes. Quedarte sin fuego a mitad del servicio no tiene arreglo.
  • Una persona a cargo de cada cosa. Quien cocina no puede estar también sirviendo y cobrando. Para dimensionar el equipo, mirá cuánto personal necesita un evento.
  • Desarme y limpieza también se cobran. Las brasas se apagan y el lugar se entrega como lo encontraste.

Lo que pide la ley para vender alimentos

Si elaborás y vendés comida, en Argentina rige el Código Alimentario Argentino, vigente en todo el país por la Ley 18.284. Según la ANMAT, el Capítulo II trata las condiciones generales de las fábricas y comercios de alimentos, y el Capítulo IV los utensilios, recipientes y envases en contacto con los alimentos.

En la práctica: consultá en el área de bromatología de tu municipio o de tu provincia qué te piden para tu caso, sobre todo si comprás, transportás y cocinás la mercadería vos. Y revisá con quien te asesora en seguros qué cobertura necesitás para trabajar con fuego en lugares de terceros; en qué seguros necesita un negocio de eventos hay un punto de partida.

A quién venderle

Los cumpleaños y las reuniones familiares sirven para arrancar, pero te contratan una vez. Quienes pueden contratarte todos los meses son otros:

  • Empresas. Fin de año, aniversarios, jornadas con el equipo, reuniones con clientes. Compran con factura y valoran que todo esté resuelto. Mirá cómo vender fiestas de fin de año de empresa.
  • Quintas, clubes y salones sin cocina propia. Les resolvés lo que no tienen y pueden ofrecerte en sus paquetes.
  • Productoras y wedding planners. Buscan quien llegue a horario, cumpla lo que prometió y no les genere problemas. Con eso recomiendan.

Para todos, armá una propuesta corta: tus formatos, qué incluye cada uno, qué necesitás del lugar, cómo se cobra la seña y fotos de eventos tuyos.

Si querés ordenarlo con alguien al lado

Si el asado sale bien pero el negocio no rinde, o si todo depende de que vos estés frente al fuego cada sábado, el problema es de negocio. Para eso existe el acompañamiento para gastronomía de eventos. En el primer mes ordenamos el negocio, empezando por el riesgo (seguros, impuestos, habilitaciones), y los números arrancan por lo que te cuesta de verdad cada servicio. En el segundo armamos tu propuesta tipo y precios con margen real.

El plan Acompañamiento es de $200.000 por mes (USD 130), con un encuentro por semana; el Acompañamiento + hecho, de $400.000 por mes (USD 260), suma una pieza terminada por mes, como la planilla de costos y precios. El mínimo es de 3 meses. La primera llamada, de 30 minutos, es sin cargo. Escribime por WhatsApp y vemos si te sirve.

Preguntas frecuentes

¿Conviene que la carne la compre quien me contrata?

Te saca el riesgo de la compra y simplifica el presupuesto, pero perdés control sobre la calidad y la cantidad. Si lo aceptás, dejá por escrito que la cantidad y los cortes son responsabilidad de quien compra.

¿Cobro distinto si tengo que llevar la parrilla?

Sí. Llevar, armar y retirar una parrilla móvil suma traslado, horas y desgaste. Ponelo como un ítem aparte o en un formato con precio propio.

Fuentes

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