Cómo poner precio a tu servicio de eventos sin regalar tu trabajo
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Para ponerle precio a un servicio de eventos hacen falta tres números en la misma hoja: cuánto cobrás, cuánto te cuesta hacerlo y cuánto te queda. Si no podés escribir los tres antes de mandar el presupuesto, el precio lo está poniendo otro: la competencia, el cliente o el miedo a perder la venta.
El error más común: copiar el precio del de al lado
Casi todos los que arrancan en eventos ponen el precio mirando lo que cobra otro. El problema es que no sabés qué incluye ese precio, si a esa persona le cierran los números o si está trabajando a pérdida para entrar. Copiar un precio es copiar también sus errores.
El precio sale de tus costos y de lo que querés ganar. Lo que cobra el mercado sirve después, para ver si tu número es vendible o si tenés que cambiar algo del servicio.
Cobrás, cuesta, queda
Armá una planilla con tres columnas para cada evento tipo que hacés:
- Cobrás: lo que le facturás al cliente, con impuestos aparte.
- Cuesta: todo lo que sale de tu bolsillo para que ese evento pase. Proveedores, staff, traslados, alquileres, comida del equipo, insumos.
- Queda: la resta. Es lo único que es tuyo.
Hacelo con un evento real que ya hiciste, no con uno imaginario. Vas a encontrar costos que no habías contado.
Los costos que casi todos se olvidan
- Tu tiempo. Las horas de reuniones, visitas técnicas, mensajes y armado del presupuesto también son trabajo. Si no las cobrás, las regalás.
- El día de antes y el de después. Armado, desarme, devolver lo alquilado, limpiar.
- Los imprevistos. Siempre hay algo: un proveedor que se cae, un taxi de último momento. Dejá un margen para eso dentro del costo.
- Lo que pagás aunque no haya eventos. Teléfono, herramientas, monotributo, contador, publicidad. Repartilo entre los eventos del mes.
- Los impuestos. Lo que facturás no es todo tuyo. Preguntale a tu contador qué parte se va en impuestos en tu caso.
Un solo precio, bien explicado
Cuando el cliente pide presupuesto, mandá un precio claro con lo que incluye y lo que no. Las tres opciones (básico, recomendado, completo) suelen confundir más de lo que ayudan en servicios de eventos: el cliente termina comparando columnas en vez de decidir.
Lo que sí ayuda es mostrar el detalle: qué incluye, cuántas personas trabajan, cuántas horas. Un precio que se entiende se discute menos.
La plata que queda en la mesa
En fiestas y gastronomía para eventos hay cargos que el mercado acepta y muchos no cobran, como el service charge o el adicional por horas extra. No son un abuso: son parte del trabajo. Si no los tenés en tu lista de precios, revisalos.
Cuándo pedir ayuda de afuera
Si hacés eventos todos los meses y a fin de mes no sabés cuánto ganaste, el problema no es de ventas: es de números. Es lo primero que ordenamos en el acompañamiento de negocio, donde en el segundo mes armamos juntos los precios con margen real de tu servicio.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto margen tiene que quedarme?
Depende del rubro y de cuánto trabajo propio ponés en cada evento. Lo importante es que lo que queda pague tu tiempo y deje algo para el negocio. Si lo que queda es solo tu sueldo, no tenés un negocio: tenés un trabajo con más riesgo.
¿Subo los precios a clientes que ya tengo?
Sí, avisando con tiempo y explicando qué cambió. Un cliente que solo se queda porque sos el más barato es el primero que se va.
¿Cobro seña?
Sí. Una parte por adelantado antes de reservar proveedores. No financies el evento de otro con tu plata.
