Cuánta comida calcular por invitado en un catering sin que sobre ni falte
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Calcular cuánta comida llevar a un evento no es adivinar ni copiar una tabla de internet. Es partir del formato del servicio, ajustar por horario, duración y tipo de público, sumar un margen de seguridad chico y anotar qué pasó en cada evento para afinar el siguiente. Si hacés eso, deja de sobrarte media bandeja en cada fiesta y deja de faltarte comida a la hora de la verdad. Y tu precio pasa a estar armado sobre cantidades reales, no sobre el miedo a quedarte corto.
Por qué el cálculo a ojo te cuesta plata
Cuando calculás a ojo, casi siempre calculás de más. Es lógico: nadie quiere que en un casamiento se termine la comida a las once de la noche. Pero lo que sobra lo pagaste vos, lo trasladaste vos y muchas veces lo tirás vos.
Ese exceso no aparece en ninguna planilla como pérdida. Por eso calcular bien las cantidades es lo mismo que cuidar el margen: cada gramo de más que llevás sin necesidad es plata que sale de tu bolsillo.
Y cuando falta, perdés algo peor: la recomendación.
El punto de partida: el formato del servicio
La cantidad por invitado cambia muchísimo según cómo se sirve. No es lo mismo un cóctel de pie que una cena sentada. Antes de hacer cualquier cuenta, definí en cuál de estos formatos estás:
- Cóctel o recepción de pie. Bocados que circulan en bandeja. Se cuenta en unidades por persona, no en gramos. La gente come de a poco y mientras conversa.
- Mesa servida o cena sentada. Entrada, principal y postre. Se cuenta en porciones y en gramos por plato. Es el formato más fácil de calcular porque cada invitado recibe lo suyo.
- Finger food o lunch. Algo más contundente que el cóctel, pensado para que la gente quede comida sin sentarse. Unidades por persona, con piezas más grandes.
- Estaciones o islas. La gente se sirve. Es el formato más difícil de calcular, porque cada uno come distinto y el primero en servirse suele llevar más.
Los cuatro ajustes que cambian la cuenta
Con el formato definido, hay cuatro preguntas que mueven la cantidad para arriba o para abajo.
1. ¿A qué hora es? Un evento que cae en horario de almuerzo o de cena tiene que reemplazar una comida. Uno a media tarde, no. Si tu cóctel arranca a las ocho de la noche, la gente llega con hambre y va a comer como si fuera la cena, aunque no lo sea.
2. ¿Cuánto dura? A más horas, más comida, pero no en proporción directa. La primera hora se come mucho más que la tercera. En eventos largos conviene pensar en tandas: lo fuerte al principio y algo más liviano hacia el final, como un servicio de trasnoche.
3. ¿Quién viene? Un evento corporativo de una mañana no se come igual que una fiesta de egresados. Un público joven que baila toda la noche come distinto que uno que se queda sentado charlando. Los chicos comen menos y otras cosas. Preguntá siempre quién es el público y en qué proporción.
4. ¿Qué más hay? Si hay barra de tragos, mesa dulce o un servicio de otro proveedor, eso también alimenta. Si sos vos el único servicio de comida de la noche, todo depende de lo tuyo.
Un ejemplo para entender la lógica
Lo que sigue es un ejemplo ilustrativo, con números inventados para mostrar cómo se hace la cuenta. No es una norma ni una referencia de mercado: tus cantidades salen de tus platos, tus porciones y lo que viste en tus propios eventos.
Supongamos un cóctel de pie para 100 personas, de tres horas, que arranca a las ocho de la noche y no tiene otro servicio de comida.
- Partís de una base que vos mismo definiste para tu cóctel, digamos 10 bocados por persona en un evento de dos horas a media tarde.
- Como cae en horario de cena, subís la base: 14 bocados por persona.
- Como dura una hora más, sumás algo, pero menos que en la primera hora: 16 bocados por persona.
- Público joven que baila: lo dejás igual o le sumás un par de piezas más contundentes al final.
- Multiplicás: 16 bocados por 100 personas son 1.600 bocados.
- Le sumás un margen de seguridad chico, por ejemplo un 5 %: unos 1.680 bocados.
Tus números van a ser otros; lo importante es que cada ajuste tiene una razón y que la podés explicar.
El margen de seguridad: chico y por escrito
Siempre conviene llevar un poco más de lo que da la cuenta. Hay invitados que no confirmaron y aparecen, bandejas que se caen, gente que repite. Pero el margen tiene que ser chico y fijo, no un “por las dudas” que crece en cada evento.
Si tu margen es del 20 o del 30 %, no es margen de seguridad: es que no confiás en tu cálculo.
Una buena práctica: el margen va sobre la cantidad confirmada de invitados, y la cantidad confirmada se cierra unos días antes del evento, por escrito, en el contrato o en la propuesta. Si el cliente suma gente después, se cotiza aparte.
Cómo evitar que sobre o que falte
- Anotá qué sobró en cada evento. Al final de cada servicio, una línea: formato, invitados, horario, cuánto llevaste, cuánto volvió. Con diez eventos anotados ya tenés tu propia tabla, mucho más confiable que cualquier otra.
- Escalonar la salida. No saques todo junto. Si la comida sale por tandas, podés frenar la última si ves que la gente ya comió.
- Cantidad confirmada, no estimada. “Más o menos 100” no sirve. Pedí un número cerrado con fecha límite.
- Preguntá por restricciones. Vegetarianos, celíacos, alergias. Si no lo preguntás, alguien se queda sin comer y otro plato sobra.
Cómo pega en el precio
Tu precio por persona sale de tus costos, y la comida es la parte más grande del costo. Si calculás cantidades de más, cobrás de más (y perdés presupuestos) o cobrás lo mismo y te queda menos. Si calculás bien, podés cotizar más ajustado sin achicar tu ganancia.
Por eso el cálculo de cantidades va antes que el precio. Primero sabés cuánto lleva cada persona, después cuánto te cuesta, después sumás personal, traslado, merma y margen. Ese paso a paso está en cómo poner precio a un catering para eventos. Si además tenés barra, la lógica de consumo por persona es parecida y la conté en cómo poner precio a una barra de tragos.
Y en la propuesta, poné qué incluye por persona en palabras que el cliente entienda: cuántos bocados, cuántos pasos, cuánto dura el servicio. Así compara con otros sabiendo qué compra. Te dejo cómo armarla en cómo armar una propuesta comercial para eventos.
Ordenarlo con alguien al lado
Saber cuánto te cuesta de verdad cada servicio es por donde arrancan los números en el primer mes del acompañamiento de gastronomía para eventos. En el segundo mes armamos precios con margen real y una propuesta tipo para tu catering, tu barra o tu food truck. Si querés dejar de calcular a ojo, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.
Preguntas frecuentes
¿Hay una cantidad estándar por invitado?
No una que sirva para todos. Depende de tus platos, del formato, del horario y del público. Lo que sí conviene es que armes tu propia base y la ajustes con lo que anotás en cada evento.
¿Qué hago si el cliente no sabe cuántos invitados van a ser?
Cotizá con un número estimado y dejá por escrito la fecha en que se cierra la cantidad final. Lo que se sume después, se cobra aparte.
