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Catering para fiestas de fin de año: cómo aprovechar noviembre y diciembre sin desbordarte

Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.

Para un catering chico, noviembre y diciembre son los meses que pueden salvar el año. Las empresas cierran el año con un almuerzo, una cena o un brindis con el equipo, y muchas familias suman reuniones que el resto del año no hacen. El problema es que todo pasa junto: las consultas llegan en las mismas semanas, las fechas se pisan y la cocina es la misma de siempre.

Si además organizás la fiesta completa y no solo la comida, mirá también cómo venderle a una empresa su fiesta de fin de año.

Si improvisás, terminás aceptando todo, trabajando sin dormir y con márgenes que no sabés si existen. Si te organizás antes, el fin de año puede ser la mejor temporada que tengas. Acá va cómo hacerlo.

Un menú cerrado de fin de año para empresas

La empresa que organiza la fiesta de fin de año no quiere diseñar un menú con vos. Quiere elegir rápido, saber cuánto sale y despreocuparse. Para eso sirve el menú cerrado.

  • Dos o tres opciones, no diez. Por ejemplo: un cóctel de recepción, un almuerzo de oficina y una cena con mesa. Cada una con lo que incluye escrito y un precio por persona.
  • Platos que puedas repetir. Elegí preparaciones que tu cocina hace bien, que se pueden adelantar y que aguantan el traslado. Fin de año no es momento de estrenar recetas.
  • Lo que no incluye, también por escrito. Vajilla, mozos, bebidas, traslado, armado. Si no lo aclarás, el cliente da por hecho que está.
  • Una fecha límite para confirmar. El menú vale si se confirma antes de cierta fecha. Eso te ayuda a planificar compras y te protege si los precios de los insumos se mueven.

El menú cerrado también te ordena a vos: comprás los mismos insumos para varios eventos, el equipo repite el mismo servicio y cometés menos errores. Si todavía no sabés cuánto te queda por cubierto, empezá por cómo poner precio a un catering para eventos.

El mínimo de cubiertos

Un evento de diez personas te puede llevar casi el mismo trabajo de compra, cocina y traslado que uno de treinta. Si no ponés un piso, en diciembre vas a terminar llenando la agenda con eventos chicos que no te dejan nada.

  • Fijá un mínimo por servicio. Por ejemplo, y solo como ejemplo, podrías decir que el menú de cena se toma desde 30 cubiertos. El número tiene que salir de tus costos fijos por evento, no de lo que hace la competencia.
  • Si piden menos, cobrá distinto. Un evento por debajo del mínimo puede tomarse con un recargo o con un precio total fijo. Lo que no conviene es aceptar el precio por persona de un evento grande para uno chico.
  • Cerrá la cantidad antes del evento. Pedí la cantidad final de invitados unos días antes y aclarale al cliente que se cobra esa cantidad aunque vengan menos. Para calcular bien las porciones, mirá cuánta comida calcular por invitado.

Fechas que se superponen

En fin de año hay días que todos quieren: los últimos viernes de noviembre, los primeros jueves y viernes de diciembre, la semana antes de las fiestas. Ahí es donde un catering chico se desborda.

  • Armá un calendario visible. Una planilla o un calendario compartido con todas las fechas tomadas, las reservadas sin seña y las libres. Si está en tu cabeza, se te va a pisar algo.
  • Mirá el día entero, no solo el horario. Un almuerzo al mediodía y una cena a la noche parecen compatibles, pero si comparten cocina, vehículo y equipo, puede que no lleguen.
  • Definí cuántos eventos por día podés hacer. Con tu cocina, tu equipo y tu vehículo. Si la respuesta es uno, es uno. Si con ayuda extra son dos, tené esa ayuda confirmada antes de aceptar el segundo.
  • Ofrecé otra fecha. Muchas empresas tienen margen para mover su fiesta unos días. Antes de decir que no, preguntá si les sirve otro día de la semana.

Cuánto aceptar sin desbordarte

La tentación en diciembre es decir que sí a todo. Pero un evento que sale mal te cuesta más que uno que no tomaste: el cliente no vuelve, no te recomienda y vos quedás agotado para el siguiente.

Una forma de pensar el tope:

  1. Cuántos cubiertos podés producir por día con tu cocina y tu equipo sin bajar la calidad.
  2. Cuántos eventos por semana podés hacer sin que se rompa nada: compras, cocina, traslado, servicio y limpieza.
  3. Qué margen dejás para lo imprevisto. Una heladera que falla, alguien del equipo que se enferma, un cliente que agrega invitados a último momento.

Con esos tres datos armás tu capacidad real y la anotás. Cuando llegás al tope, la respuesta es otra fecha o una lista de espera, no un esfuerzo heroico. Este mismo criterio sirve para cualquier negocio de eventos en su época fuerte, y lo desarrollo en temporada alta en eventos sin quemarte.

La seña: la fecha se toma con plata

En fin de año, una fecha reservada de palabra es una fecha que podés perder dos veces: la del cliente que no confirma y la del otro cliente al que le dijiste que no.

  • Sin seña, la fecha no está tomada. Decilo así, con amabilidad y sin excepciones.
  • Plazo para pagar. Si el cliente pide unos días para confirmar, ponele una fecha. Pasada esa fecha, la fecha vuelve a estar libre.
  • El saldo antes del evento. Cobrá el resto antes del día del servicio, no después. En diciembre las empresas cierran su ejercicio y los pagos se demoran.
  • Condiciones de cancelación escritas. Qué pasa con la seña si cancelan, si cambian la fecha o si bajan la cantidad de invitados.

Si querés armar tus condiciones desde cero, en seña, anticipo y cancelación en eventos está el detalle.

Vender con tiempo

Las empresas que hacen fiesta de fin de año la empiezan a pensar antes de que vos la ofrezcas. Si tu propuesta llega primero, tenés ventaja.

  • Escribile a quien te contrató el año pasado. Un mensaje corto con el menú cerrado y las fechas que todavía tenés libres.
  • Sumá a quien te pidió presupuesto y no cerró. A veces el problema fue la fecha, no el precio.
  • Tené la propuesta lista para mandar. Un PDF o una página con las opciones, lo que incluye, las condiciones y un botón de WhatsApp. Si no lo tenés, mirá cómo conseguir clientes para un catering de eventos.

Preguntas frecuentes

¿Conviene subir los precios en fin de año?

Si tus costos suben y tu agenda se llena, tiene sentido que el precio de fin de año sea distinto al del resto del año. Lo importante es que sea un precio pensado con tus números, publicado desde el principio y no un aumento que aparece cuando el cliente ya confirmó.

¿Qué hago si una empresa quiere un menú a medida?

Podés hacerlo, pero cobralo como lo que es: más tiempo de armado, compras distintas y más riesgo. Ofrecé primero el menú cerrado y, si quieren algo especial, cotizalo aparte.

¿Y si me cancelan sobre la fecha?

Por eso existen la seña y las condiciones escritas. Con eso claro desde el principio, una cancelación no te deja con la compra hecha y sin cobrar.

Pasar el fin de año con alguien al lado

Noviembre y diciembre se preparan en octubre. En el acompañamiento para gastronomía de eventos trabajamos juntos precios con margen, condiciones, venta y cómo no quemarte, con un encuentro por semana y dos tareas concretas en cada uno. Si querés que este fin de año te deje algo más que cansancio, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.

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