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Temporada alta en eventos: cómo organizar la agenda sin quemarte

Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.

La temporada alta es la que paga el año. También es la que te puede romper. Una productora, un catering, un sonidista o un salón llegan a esas semanas con ganas de facturar todo lo posible, y es lógico. El problema es que la agenda se llena sola, los eventos se pegan uno con otro y en algún momento algo falla: un equipo que no llegó, una persona que no apareció, un cliente que no pagó, o vos sin dormir.

No se trata de trabajar menos. Se trata de organizar la temporada para que el último evento salga tan bien como el primero. Acá va cómo.

Cuántos eventos aceptar

La pregunta no es cuántos eventos te piden, sino cuántos podés hacer bien. Esa respuesta tiene que estar escrita antes de que empiece la temporada, porque en el medio, con el teléfono sonando, siempre vas a decir que sí.

  • Contá tus recursos reales. Cuántas personas tenés, cuántos equipos, cuántos vehículos, cuántas horas tiene tu semana. Un evento no es solo el día del evento: es preparación, armado, desarme, traslado y lo que viene después.
  • Poné un tope por día y por semana. Si con tu equipo actual podés hacer un evento por día, ese es el tope. Si podés hacer dos, que sea porque lo probaste, no porque lo esperás.
  • Dejá huecos a propósito. Un día libre entre eventos grandes no es plata perdida. Es el margen que te salva cuando algo se atrasa.
  • Priorizá. Si tenés que elegir entre dos pedidos para la misma fecha, elegí con criterio: el que te deja más, el cliente que vuelve, el que te abre puertas. Anotá ese criterio para no decidir por cansancio.

Cuando llegás al tope, ofrecé otra fecha o recomendá a un colega de confianza. Decir que no también es parte del servicio.

Equipo de reserva

En temporada alta, la pregunta no es si alguien va a faltar, sino cuándo. Si tu operación depende de que todos estén siempre, estás a una gripe de un evento que sale mal.

  • Una lista de reemplazos por rol. Para cada tarea clave, una o dos personas que puedan cubrir. Con nombre, contacto y qué saben hacer.
  • Hablá antes, no el día. Avisales que pueden ser llamados en esas semanas y acordá cómo se paga si los convocás.
  • Instrucciones escritas. Si alguien entra de reemplazo, tiene que poder entender qué hacer sin que vos le expliques todo por teléfono mientras armás otro evento.
  • Vos no sos el reemplazo de todos. Si sos el único que puede resolver cualquier cosa, la temporada se te va a hacer imposible. Mirá cómo dejar de depender de vos en tu negocio de eventos.

Logística de equipos entre eventos

Cuando hay eventos seguidos, el mismo equipo tiene que salir de un lugar y llegar a otro. Ahí se pierden cosas, se rompen cosas y se llega tarde.

  • Inventario simple. Una planilla con cada equipo, en qué evento está y cuándo vuelve. Se revisa antes de salir y al volver.
  • Checklist de carga. Lo mismo cada vez: qué se carga, en qué orden, quién lo firma. Lo que no está en la lista se olvida.
  • Tiempo entre eventos. Calculá cuánto lleva desarmar, cargar, trasladar y volver a armar. Si no da, no aceptes los dos eventos con el mismo equipo.
  • Mantenimiento antes de la temporada. Revisá, limpiá y repará antes de que empiece. En el medio no hay tiempo, y un equipo que falla en un evento falla delante del cliente.
  • Proveedores que te cubran. Si un equipo tuyo queda ocupado, tené a quién alquilarle uno igual. Las alianzas con salones y proveedores de eventos sirven justamente para esto.

Cobrar todo antes

En temporada alta tenés más eventos, más gastos y menos tiempo para perseguir pagos. Si cobrás después, vas a estar financiando a tus clientes justo cuando más plata necesitás para operar.

  • Sin seña no hay fecha. La fecha se toma cuando entra la plata, no cuando el cliente dice que sí.
  • El saldo antes del evento. Que el último pago entre antes del día, no después. Así llegás al evento sin una cuenta pendiente en la cabeza.
  • Condiciones por escrito. Qué pasa si cancelan, si cambian la fecha o si agregan cosas. Si no lo tenés armado, está en seña, anticipo y cancelación en eventos.
  • Los extras se cobran aparte. Lo que el cliente agrega a último momento se presupuesta y se paga. No se resuelve con buena voluntad en medio del evento.

Descanso

Parece lo menos urgente, y es lo primero que se rompe. Un productor agotado toma malas decisiones, le contesta mal a un cliente o no ve un problema que tenía delante.

  • Bloqueá días de descanso en el calendario. Igual que bloqueás un evento. Si no están anotados, se llenan.
  • Turnos para el equipo. Que nadie haga todos los eventos seguidos. La gente cansada se lastima y se equivoca.
  • Horarios para responder mensajes. No hace falta contestar a medianoche. Avisá en qué horario respondés y cumplilo.
  • Comer y dormir no es negociable. Suena obvio, pero en temporada alta es lo primero que se deja.

No prometer de más

En temporada alta, cada promesa que hacés es un compromiso más en una agenda que ya está llena. Prometer de más es la forma más rápida de quedar mal.

  • Decí lo que incluye y lo que no. Por escrito, antes de confirmar.
  • No aceptes cambios grandes sobre la fecha. Si el cliente quiere algo distinto a último momento, decí qué se puede y qué no, y cuánto cuesta.
  • Plazos reales. Si no podés mandar el presupuesto hoy, decí cuándo. Y cumplí.
  • Mejor sorprender que excusarte. Entregar lo prometido bien hecho vale más que prometer mucho y cumplir a medias.

Pensar la temporada alta desde la baja

Lo que hacés en temporada alta se prepara antes. El tope de eventos, la lista de reemplazos, el inventario, las condiciones de pago y las plantillas se arman en los meses tranquilos. Si estás saliendo de esos meses o llegando a ellos, en qué hacer en la temporada baja de tu negocio de eventos está el plan.

Preguntas frecuentes

¿Está mal decir que no a un cliente en temporada alta?

No. Un no a tiempo, con una alternativa, deja mejor imagen que un sí que termina mal. Ofrecé otra fecha o recomendá a alguien de confianza, y anotá el contacto para escribirle en la temporada siguiente.

¿Conviene sumar gente fija para la temporada?

Depende de cuánto dura tu temporada y de cuánto trabajo tenés el resto del año. Para muchos negocios de eventos alcanza con una lista de reemplazos bien armada y acordada de antemano.

¿Cómo sé si estoy aceptando demasiado?

Si empezás a resolver todo a último momento, si el equipo llega cansado o si se te olvidan cosas que antes no se te olvidaban, ya pasaste tu tope. Bajá la cantidad antes de que lo note el cliente.

Organizar la temporada con alguien al lado

La temporada alta se gana con orden, no con esfuerzo. En el acompañamiento para proveedores de eventos trabajamos juntos tu capacidad real, tus condiciones de pago, tu equipo de reserva y tu agenda, con un encuentro por semana y dos tareas concretas en cada uno. Si querés llegar al final de esta temporada entero, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.

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