Cómo armar tu base de proveedores de eventos y mantenerla viva
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Una base de proveedores de eventos sirve si cumple tres cosas: tiene los datos que necesitás para decidir sin llamar a nadie, tiene un plan B probado en cada rubro crítico y se actualiza después de cada evento con una calificación honesta. Armarla lleva una tarde. Mantenerla viva es lo que la vuelve útil: una planilla que nadie toca en seis meses es una agenda vieja, no una base.
Más que un teléfono: qué anotar de cada proveedor
El mínimo (rubro, contacto, qué incluye, precio con fecha, condiciones de pago y un comentario después de cada evento) ya lo contamos en cómo dejar de depender de vos en tu negocio de eventos. Si querés que la base te sirva para decidir rápido, sumá estas columnas:
- Quién vende y quién va. Muchas veces el que te pasa el presupuesto no es el que está el día del evento. Anotá los dos, con teléfono.
- Capacidad. Hasta cuántas personas atiende, cuántos eventos puede hacer el mismo día, si tiene equipo propio o subcontrata.
- Qué necesita del lugar. Toma de luz, acceso para descargar, horario de armado, espacio para su gente. Es lo que después aparece como sorpresa el día del evento.
- Papeles que puede presentar. Si factura, si tiene seguro cuando el lugar lo pide, si puede mandar la documentación de su personal.
- Estado. Probado, en prueba o no se vuelve a llamar.
- Rol. Primera opción o plan B en su rubro.
Una fila por proveedor, una pestaña por rubro y una persona responsable de mantenerla. Si la base es de todos, no la actualiza nadie.
Cómo probar a un proveedor nuevo en un evento chico
El error caro es estrenar a un proveedor en el evento más importante del año. Un proveedor nuevo se prueba donde un problema se arregla con un mensaje y no con una devolución de plata.
- Elegí el evento. Uno chico, con un cliente que conocés, o una parte acotada de un evento más grande: la barra de un cóctel corto, la foto de una reunión de empresa, la ambientación de un espacio y no de todo el salón.
- Mandá un pedido por escrito. Qué tiene que llegar, a qué hora, dónde, quién lo recibe y cómo se ve terminado. Si el proveedor no lo lee o no te hace ninguna pregunta, ya es un dato.
- Tené a tu proveedor de siempre avisado. No hace falta pagarle nada: alcanza con que sepa que ese día puede sonar el teléfono.
- Mirá cómo trabaja, no solo qué entrega. Si llegó a horario, cómo trató a tu staff y al cliente, cómo resolvió lo que no salió como estaba previsto, si dejó el lugar como lo encontró.
- Compará el precio final con el presupuesto. Los extras que aparecen después del evento dicen mucho de cómo trabaja alguien.
Después de dos o tres pruebas sin problemas, pasa de “en prueba” a “probado”. Recién ahí lo llamás para un evento grande.
Plan B por rubro: no todos pesan igual
Tener dos opciones por rubro está bien. Pero no todos los rubros tienen el mismo riesgo, y conviene saber cuáles te dejan sin evento si fallan.
- Rubros críticos. Sin ellos el evento no pasa o pasa mal: el lugar, la comida en un catering, el sonido en una fiesta, la energía si el lugar no tiene la suficiente, el personal de puerta en un evento con entradas. Acá el plan B tiene que estar probado, con el precio actualizado y avisado de que es tu segunda opción.
- Rubros que se reemplazan. Si fallan, se nota, pero se resuelve con una búsqueda o simplificando: algunos elementos de decoración, la papelería, ciertos alquileres chicos. Acá alcanza con tener anotados un par de nombres.
Para cada rubro crítico escribí también qué hacés si fallan los dos. A veces la respuesta es simplificar (un DJ en lugar de una banda, un menú más corto) y está bien que lo hayas pensado antes y no a las once de la noche.
Calificar después de cada evento
La calificación es lo que convierte una lista de contactos en una herramienta. Hacela dentro de las 48 horas, cuando todavía te acordás. Una escala corta de 1 a 3 en cinco puntos:
- Puntualidad: llegada, armado y desarme en los horarios acordados.
- Cumplió lo acordado: entregó lo que estaba en el pedido, sin cambios sin avisar.
- Calidad: cómo se vio y cómo funcionó lo que hizo.
- Trato: con el cliente, con tu equipo y con los otros proveedores.
- Precio final: si coincidió con el presupuesto o aparecieron extras.
Sumá una línea de comentario y una decisión: sigue, sigue con una observación o no se vuelve a llamar. Lo que importa no es un evento aislado sino el patrón. Un proveedor que saca 3 en todo menos en puntualidad, evento tras evento, te está diciendo algo que conviene escuchar antes de que te pase en un casamiento.
Si quien califica es tu coordinador y no vos, mejor todavía: es el que lo vio trabajar de cerca. En cómo delegar un evento en un coordinador está cómo armar esa devolución.
Cómo cuidar la relación
Un buen proveedor elige con quién trabaja, igual que vos. Lo que hace que te priorice cuando tiene dos pedidos para la misma fecha:
- Pagarle en la fecha acordada. Si tu cliente se atrasa, eso no es problema del proveedor.
- Mandar pedidos claros y con tiempo. Los cambios de último momento son parte del rubro, pero si son siempre, el problema es tuyo.
- Avisar cuando un evento se cae apenas lo sabés, para que pueda tomar otra fecha.
- Dar la devolución en privado y con datos. “Llegaste 40 minutos tarde y el armado se pisó con la entrada de invitados” sirve. Un reclamo delante del cliente, no.
- No pedirle presupuesto solo para comparar con el de siempre si no pensás contratarlo nunca. Se nota y se recuerda.
- Recomendarlo cuando te preguntan. Las recomendaciones van y vuelven; cómo armar eso de forma ordenada está en alianzas con salones y proveedores de eventos.
Mantenerla viva
Tres momentos fijos para tocar la base:
- Después de cada evento: la calificación y el precio real que pagaste.
- Antes de cada temporada alta: pedir precios actualizados a los probados y confirmar que los planes B siguen disponibles.
- Cuando entra un proveedor nuevo: se carga como “en prueba”, nunca directo como primera opción.
Si un día buscar un contacto con su último precio te lleva más tiempo que llamarlo, la planilla quedó chica. En ese caso puede servirte leer cuándo conviene un sistema de gestión de proveedores. Primero el orden, después la herramienta.
Preguntas frecuentes
¿Le digo al proveedor que lo estoy probando?
Sí. Decirle que es un primer trabajo juntos y que, si sale bien, hay más, suele hacer que lo cuide más. Lo que no conviene es prometerle volumen que no sabés si vas a tener.
¿Cuántos proveedores tengo que tener por rubro?
En los rubros críticos, al menos dos probados. En el resto, uno probado y un par de nombres anotados alcanza. Más que eso suele ser una lista que no se actualiza.
Ordenarlo con alguien al lado
Si querés saber si tu negocio depende demasiado de vos y de tu agenda de contactos, hacé el diagnóstico de 12 preguntas: uno de los seis ejes es justamente de quién depende el negocio. En el acompañamiento de negocio, el tercer mes armamos tu base de proveedores y las alianzas que te convienen, y en el plan Acompañamiento + hecho la base de proveedores puede ser la pieza que te entrego terminada ese mes. Si sos proveedor, en acompañamiento para proveedores de eventos te cuento cómo trabajamos en tu caso. Escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.
