Cómo usar la degustación para cerrar un casamiento o un evento
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
La degustación no es un regalo para que el cliente pruebe tu comida. Es la última reunión de venta antes de la seña. Si la tratás así, se la das a quien ya está cerca de decidir, la cobrás o la dejás atada a la contratación, mostrás lo que el cliente va a recibir de verdad y terminás la reunión con una fecha reservada. Si la tratás como una cena gratis, cocinás para gente que después compara precios con otro y no vuelve a escribir.
Por qué la degustación te puede costar más de lo que te deja
Una degustación lleva compras, horas de cocina, alguien que atienda, vajilla, un lugar y tu tarde entera. Todo eso lo pagás vos aunque el cliente no contrate.
El problema no es dar degustaciones. Es darlas sin filtro. Cuando cualquiera que pide presupuesto puede venir a probar, terminás haciendo cuatro o cinco por cada evento que cerrás, y esas tardes no aparecen en ninguna planilla como costo. Por eso la primera decisión no es qué cocinar, sino a quién invitar.
A quién se la das
La degustación va al final del camino, no al principio. Antes de ofrecerla, el cliente tiene que haber pasado por estas tres cosas:
- Tiene fecha y lugar. Si todavía no sabe cuándo ni dónde es el evento, no está decidiendo un catering: está mirando opciones.
- Recibió tu propuesta y el precio no lo espantó. Si el número no le cierra, la degustación no lo va a arreglar. Primero se habla de precio, después se prueba.
- Te quedan pocos competidores. Preguntalo sin vueltas: “¿estás viendo otras opciones?”. Si está entre vos y uno más, la degustación desempata. Si está entre vos y diez, todavía no.
Y una regla simple: a la degustación vienen los que deciden. En un casamiento, la pareja y, si pone plata, quien paga. En un evento corporativo, la persona que firma, no solo la que pidió el presupuesto. Si vienen cinco amigos a opinar, ponele un tope por escrito antes.
¿Se cobra o es gratis?
Hay tres formas de hacerlo, y las tres sirven si las decís antes y por escrito:
- Se cobra y se descuenta si contrata. El cliente paga la degustación y, si después deja la seña, ese monto se descuenta del total. Es la que más ordena: filtra al curioso y no castiga al que contrata.
- Va incluida solo después de la seña. Primero reserva la fecha y después prueba para elegir el menú. Funciona bien cuando ya tenés recomendaciones y el cliente confía antes de probar.
- Se cobra y no se descuenta. La degustación es un servicio en sí. Tiene sentido si das degustaciones muy armadas o si la demanda te sobra.
Un ejemplo ilustrativo, con números inventados para mostrar la cuenta: cobrás la degustación para dos personas $50.000. El evento cotizado sale $2.000.000 y la seña es del 30 %, o sea $600.000. Si el cliente contrata, deja la seña y los $50.000 que ya pagó se descuentan del saldo: el total sigue siendo $2.000.000 y él lo siente como un descuento. Si no contrata, al menos cubriste la tarde. Tus montos van a ser otros; lo importante es que la lógica esté clara antes de que el cliente se siente a la mesa.
Cómo se arma la seña y qué pasa si alguien cancela lo conté en seña, anticipo y cancelación en eventos.
Qué mostrar en la degustación
La degustación tiene que parecerse al evento, no a un restaurante. Si en la fiesta vas a servir para 150 personas, lo que el cliente prueba tiene que ser lo que podés sacar para 150, con la misma porción y la misma presentación.
- Pocos platos, bien elegidos. Tres o cuatro bocados del cóctel, el principal en dos opciones y un postre. Si llevás doce cosas, el cliente se confunde y vos gastás de más.
- Las opciones que de verdad están en la propuesta. No muestres algo que después no entra en el precio. Si querés mostrar un extra, decí que es un extra y cuánto suma.
- Cómo se sirve. Si es mesa servida, emplatá como en el evento. Si son estaciones, mostrá cómo se ve una. El cliente compra también la escena.
- Lo que sabés hacer en el día. Contá cómo es el servicio: cuántas personas van a atender, a qué hora llegan, cómo se coordinan con el salón. Eso tranquiliza más que el sabor.
- Las restricciones resueltas. Si te avisaron que hay celíacos o vegetarianos, llevá la opción. Es la mejor prueba de que escuchaste.
Tené a mano la propuesta impresa o en la pantalla. Cada plato que prueban tiene que poder ubicarse en esa propuesta, con su precio. Cómo armarla para que el cliente entienda qué compra está en cómo armar una propuesta comercial para eventos.
Cómo cerrar ese mismo día
El momento de mayor ganas de contratar es cuando el cliente termina de comer. Si lo dejás ir con un “lo pensamos y te avisamos”, ese momento se enfría y vuelve la comparación de precios.
Para cerrar ahí mismo:
- Preguntá qué le gustó y qué cambiaría. Anotá en el momento. Eso convierte la degustación en el menú de su evento.
- Ajustá la propuesta en la mesa. Si cambia un plato, decí en ese momento si el precio se mueve o no. Nada de “te lo paso después”.
- Contá cuántas fechas te quedan. Sin presionar ni inventar. Si esa fecha la pidió otra persona, decilo. Si no, no.
- Pedí la seña con los datos listos. Tené el alias, el link de pago o el CBU a mano. La seña es lo que reserva la fecha, y que pueda pagarla desde el celular antes de levantarse ayuda mucho.
- Si no decide, poné un plazo. “Te guardo la propuesta y la fecha hasta el viernes.” Pasado ese día, la fecha se libera y la degustación ya está paga.
El mismo día, mandá un mensaje con el menú elegido, el precio final y cómo se paga la seña. Que quede por escrito lo que se habló en la mesa.
Cómo pega en el precio
La degustación es un costo de venta, como el tiempo que pasás armando presupuestos. Si no la cobrás, ese costo tiene que estar repartido en el precio de los eventos que sí cerrás. Si la cobrás y la descontás, el costo lo cubre quien vino a probar.
Por eso conviene saber cuánto te cuesta cada degustación antes de decidir cómo cobrarla. Ese cálculo, junto con el resto de tus costos, está en cómo poner precio a un catering para eventos.
Ordenarlo con alguien al lado
En el acompañamiento de gastronomía para eventos el primer mes arranca por los números: cuánto te cuesta de verdad cada servicio, y eso incluye las degustaciones. En el segundo mes armamos una propuesta tipo para tu catering y precios con margen real. Si querés dejar de cocinar para gente que no vuelve, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.
Preguntas frecuentes
¿Le tengo que dar degustación a todos los que me piden presupuesto?
No. Dásela a quien ya tiene fecha, vio tu precio y está entre pocas opciones. Al resto, mandale la propuesta y fotos de eventos tuyos.
¿Puedo hacer degustaciones grupales?
Sí. Juntar a varias parejas o clientes el mismo día te baja el costo por persona. Lo que perdés es la charla a solas para cerrar, así que dejá un rato para hablar con cada uno.
