Tu primer evento propio: cómo no perder plata en el intento
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Tu primer evento propio (una fiesta, un ciclo, un evento chico que organizás y vendés vos) no se pierde la noche del evento: se pierde semanas antes, cuando firmás con el salón sin saber cuántas entradas necesitás vender para no poner plata. La regla es simple: antes de comprometer un peso, sabé cuál es tu número mínimo de entradas y qué hacés si no llegás.
Trabajar para otra persona no es lo mismo que poner tu evento
Cuando te contratan, el riesgo es de quien te paga. Cobrás tu servicio, haya diez o mil asistentes. Cuando el evento es tuyo, el riesgo es tuyo: pagás el salón, el sonido, la barra y el equipo, y la plata vuelve solo si la gente compra. Por eso el primer evento propio pide otra cabeza. No alcanza con saber hacer un buen evento: hay que saber cuánto puede salir mal y cuánto te puede costar.
Costos fijos y costos por persona
Separá tus costos en dos listas antes de ponerle precio a la entrada:
- Fijos: los que pagás igual si vienen cincuenta o quinientas personas. Salón, sonido e iluminación, DJ o artistas, seguridad, diseño de la gráfica, publicidad, tu tiempo.
- Por persona: los que crecen con cada entrada vendida. La comisión de la plataforma de cobro o de la ticketera, la pulsera o el sello, la consumición incluida si la hay, el personal extra que sumás cuando el número sube.
La diferencia importa porque los fijos son el riesgo. Los costos por persona solo aparecen si vendés; los fijos aparecen aunque no venga nadie.
El punto de equilibrio: tu número mínimo de entradas
La cuenta es esta: a cada entrada le restás lo que te cuesta esa persona. Lo que queda es lo que cada entrada aporta para pagar los fijos. Después dividís el total de fijos por ese aporte.
Un ejemplo con números redondos, solo para ver la mecánica: si tus fijos suman 100 y cada entrada te deja 5 después de sus costos, necesitás vender 20 entradas para cubrir los fijos. La entrada 21 es la primera que te deja ganancia.
Ese número es el que tenés que mirar contra la capacidad del lugar y contra tu público real. Si para no perder necesitás llenar el salón, el evento está mal armado: cualquier imprevisto te deja en rojo. Lo sano es que el punto de equilibrio quede bastante por debajo de la capacidad. La misma lógica, aplicada a un salón que vive de eventos todo el mes, está en punto de equilibrio de un salón de eventos.
Si el número no cierra, tenés tres palancas: bajar fijos (un lugar más chico, menos artistas, menos gráfica paga), subir el precio de la entrada o sumar ingresos que no son entradas, como la barra o un sponsor chico. Lo que no conviene es arrancar igual esperando que se llene.
La preventa te dice la verdad antes de que sea tarde
La preventa no es solo un descuento para vender antes. Es tu termómetro. Te dice si el público que imaginaste existe y si está dispuesto a pagar.
- Ponele fecha de corte. Elegí un día antes del evento en el que mirás cuánto vendiste y decidís si seguís o no. Ese día tiene que ser antes de los pagos grandes.
- Escalones de precio. Primera tanda, segunda tanda, puerta. Cada escalón le da a la gente un motivo para comprar ahora y no la noche anterior.
- Mirá los números todos los días. Si a mitad de la preventa no vendiste ni una parte de tu punto de equilibrio, es momento de reforzar la difusión o de achicar costos, no de esperar.
Y una regla que sirve para cualquier venta: la plata de las entradas no es tuya hasta que el evento pasó. Si la gastás antes, no tenés con qué devolver si algo se cae.
La seña al salón y a los proveedores
El salón casi siempre te va a pedir seña para reservar la fecha. Antes de pagarla, preguntá y dejá por escrito:
- Qué pasa con la seña si cancelás, y hasta qué fecha podés hacerlo.
- Si podés cambiar la fecha en vez de perderla.
- Qué incluye el alquiler (horario de armado y desarme, limpieza, seguridad, sonido propio) y qué no.
- La capacidad habilitada del lugar, no la que te dicen de palabra.
Con los proveedores hacé lo mismo: pagos en partes, con la mayor parte cerca del evento, cuando ya sabés si la preventa respondió. Cuanto más dinero quede comprometido al final, más margen tenés para frenar a tiempo. El detalle de cómo pactar señas y cancelaciones está en seña, anticipo y cancelación en eventos, escrito desde el lado de quien cobra; acá te toca leerlo desde el lado de quien paga.
Si llueve o si no se vende
Las dos cosas que más miedo dan conviene decidirlas antes, en frío:
- Si el evento es al aire libre: ¿hay un espacio techado de respaldo? ¿El salón o el predio te deja pasar la fecha por clima? ¿Hasta qué hora podés decidir? Si no hay plan B, el pronóstico es parte de tu riesgo y lo tenés que sumar a la cuenta.
- Si no se vende: definí tu fecha de corte y qué hacés ese día. Achicar (otro salón, menos artistas), pasar de fecha o suspender. Suspender a tiempo duele menos que hacer un evento vacío.
- Qué pasa con las entradas vendidas. Decidí antes de vender si devolvés la plata o pasás las entradas a la nueva fecha, y escribilo en la página de venta. Lo que la gente sabe de antemano no se discute después.
Los papeles, antes de vender la primera entrada
Según el lugar y la cantidad de gente, un evento puede necesitar permisos del municipio. Preguntá en tu municipio qué te piden antes de comprometer la fecha, porque un permiso que no llega a tiempo te deja con entradas vendidas y sin evento. Lo mismo con los impuestos: lo que cobrás en entradas no es todo tuyo. Preguntale a tu contador cómo te conviene facturar y qué parte se va en impuestos, y sumalo a la cuenta antes de fijar el precio.
Y todo acuerdo, por escrito: con el salón, con los artistas, con cada proveedor. Corto y claro, con qué incluye, cuándo se paga y qué pasa si alguien cancela. Si no sabés qué poner, en qué poner en un contrato de evento hay un modelo de una página.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta plata necesito tener para hacer mi primer evento?
La que te permita pagar las señas y los primeros gastos sin usar la plata de las entradas, y la que estés en condiciones de perder si el evento no se hace. Si perder esa plata te deja en problemas, el evento todavía es demasiado grande para vos.
¿Conviene arrancar con un evento grande para hacer ruido?
Casi nunca. El primer evento sirve para aprender cuánto vende tu público y cuánto te cuesta de verdad cada cosa. Uno chico que sale bien te da números reales y gente para invitar al segundo.
¿Hago todo yo o me sumo con alguien que ponga plata?
Las dos cosas se pueden. Si alguien pone plata con vos, dejen por escrito antes cuánto pone cada parte, cómo se reparte lo que queda y quién decide si el evento se suspende.
Tu primer evento, con alguien al lado
Si tenés el oficio y las ganas pero el negocio todavía no existe, el acompañamiento para arrancar es para eso: en el primer mes repasamos el riesgo (seguros, impuestos, habilitaciones), qué vendés y los números de cada evento, y en el segundo armamos precios con margen real. La primera llamada de 30 minutos es sin cargo: escribime por WhatsApp desde esa página y vemos si te sirve.
