Cómo hacer crecer tu negocio de fotografía de eventos sin vivir de recomendaciones sueltas
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Para hacer crecer un negocio de fotografía de eventos hay que dejar de depender de que alguien se acuerde de vos. Eso se logra con cinco cosas ordenadas: coberturas definidas que el cliente entiende, un precio que sale de tus costos reales, una entrega con fecha que cumplís siempre, una relación activa con los salones y productoras que mueven eventos, y un contrato con seña antes de reservar la fecha. La cámara y el ojo ya los tenés; esto es lo que convierte el oficio en un negocio.
El problema de vivir de la recomendación suelta
Casi todos los fotógrafos de eventos arrancan igual: un casamiento de un conocido, después el cumpleaños de la prima de la novia, después un evento de la empresa de alguien que estaba invitado. Funciona, pero tiene dos problemas. No controlás cuándo llega el próximo trabajo, y cada consulta llega distinta, así que cada presupuesto lo armás de cero.
La recomendación no es mala. Lo malo es que sea el único canal y que dependa de la suerte. El objetivo es que la recomendación siga llegando, pero de gente que la hace todas las semanas: salones, productoras, organizadores y otros proveedores.
Coberturas definidas, no “decime qué necesitás”
Cuando alguien te escribe “¿cuánto sale la foto para un cumpleaños?”, lo peor que podés contestar es “depende”. El cliente no sabe qué necesita; para eso te consulta.
Definí dos o tres coberturas tipo que cubran lo que más te piden. Por ejemplo:
- Cobertura corta: para eventos de pocas horas, ceremonias, lanzamientos o reuniones de empresa.
- Cobertura de fiesta completa: desde la previa hasta el cierre, con un fotógrafo.
- Cobertura con segundo fotógrafo: para eventos grandes o donde pasan cosas en dos lugares a la vez.
Cada cobertura dice cuántas horas, cuántas personas, cuántas fotos editadas aproximadas, en qué plazo y en qué formato se entrega. No son tres columnas para que el cliente compare: son productos distintos para eventos distintos. Cuando te consultan, elegís la que corresponde y mandás un solo precio, bien explicado. Lo que el cliente pida de más (otra hora, un álbum impreso, video corto para redes) va como extra con su precio.
El precio sale de la cobertura, no de la hora
Muchos fotógrafos cobran por hora de evento y se olvidan de que la hora de evento es la parte más chica del trabajo. Para cada cobertura sumá:
- Las horas en el evento, incluida la llegada antes para ver la luz y el lugar.
- Los traslados, ida y vuelta, y el viático si es lejos.
- La edición. Es donde más se pierde plata. Medí cuánto tardás de verdad en seleccionar y editar un evento de cada tipo.
- El equipo que se gasta. Cuerpos, lentes, tarjetas, baterías, discos para el respaldo. Todo tiene vida útil; repartilo entre los eventos del año.
- El segundo fotógrafo o asistente, si lo hay.
- Lo fijo del mes: software, almacenamiento en la nube, teléfono, publicidad, contador.
Con eso armás la cuenta de siempre: cuánto cobrás, cuánto te cuesta y cuánto te queda. Si querés el paso a paso para servicios técnicos, está en cómo cotizar sonido, iluminación o foto para un evento.
La entrega es parte del producto
En fotografía de eventos, el cliente no juzga solo las fotos: juzga cuándo y cómo le llegan. Una entrega prolija vende el próximo trabajo.
- Fecha comprometida por escrito. Poné el plazo en el presupuesto y cumplilo siempre. Si podés entregar antes, mejor, pero no prometas lo que en temporada alta no vas a poder sostener.
- Un adelanto rápido. Un puñado de fotos editadas en los días siguientes al evento, para que el cliente las comparta mientras todavía se habla de la fiesta. Es la mejor publicidad que vas a tener.
- Una galería ordenada, con link fácil de compartir y descarga en buena calidad.
- Respaldo. Dos copias de todo hasta que el cliente confirma que recibió. Perder un evento no tiene arreglo.
Y cuando entregás, pedí la reseña. Es el momento en que el cliente está más contento.
Que los salones y productoras te recomienden a vos
Acá está el salto. Un cliente particular hace un evento cada tanto; un salón o una productora hacen eventos todas las semanas. Si te recomiendan, la agenda deja de depender de la suerte.
Lo que hace que te recomienden:
- Que les hagas quedar bien. Llegás a horario, respetás las reglas del lugar, no molestás al resto de los proveedores y te vas cuando corresponde. El salón recomienda a quien no le genera problemas.
- Que vean tu trabajo en su lugar. Después de cada evento en un salón, mandale una selección de fotos del espacio (con permiso del cliente) para que las use en sus redes. Es un regalo concreto y es tu trabajo circulando.
- Una presentación corta lista para mandar. Quién sos, qué coberturas tenés, desde cuánto, cómo reservar y un par de trabajos. Que el salón pueda reenviarla sin explicar nada.
- Seguimiento con rutina. Una vez por mes, un mensaje a los salones y productoras con los que ya trabajaste. No para pedir: para contar qué hiciste o mandar fotos nuevas.
Algunos salones piden una comisión por recomendar. Si aceptás, que esté en tu costo y por escrito. En alianzas con salones y proveedores de eventos está cómo armarlas para que les convenga a los dos.
Contrato y seña, siempre
La fecha es lo único que vendés que no se recupera. Si un cliente te reserva un sábado y cancela una semana antes, ese sábado se perdió.
Por eso, ninguna fecha queda reservada sin seña. Y todo va en un contrato corto que diga:
- Qué cobertura, qué día, cuántas horas y qué pasa si el evento se extiende.
- Qué se entrega, en qué plazo y en qué formato.
- Cuánto es la seña, cuándo se paga el resto y qué pasa si se cancela o se cambia la fecha.
- Si podés usar las fotos para tu portfolio y tus redes.
- Qué necesitás del lugar: comida si son muchas horas, un lugar para dejar el equipo.
No hace falta un contrato de diez páginas. Tiene que ser claro y estar firmado antes del evento. Para armar la parte de la plata, mirá seña, anticipo y cancelación en eventos.
Ordenarlo con alguien al lado
Todo esto se puede hacer solo, a prueba y error. Si preferís tener a alguien que conoce el rubro mirando tu negocio cada semana, para eso está el acompañamiento para proveedores de eventos. Son tres meses: en el primero ordenamos y armamos la foto completa del negocio, en el segundo salimos a vender con precios con margen real y una propuesta tipo, y en el tercero dejamos una rutina de seguimiento con salones y productoras para que no dependas de la suerte. Escribime por WhatsApp desde esa página y vemos si te sirve.
Preguntas frecuentes
¿Conviene publicar los precios?
Publicar un “desde” por cobertura ayuda: filtra a quien busca otra cosa y hace que las consultas lleguen más claras. El precio final lo mandás cuando sabés el día, el lugar y las horas.
¿Hago descuento para conseguir los primeros salones?
Mejor no bajar el precio. Lo que sí podés hacer es regalarles algo que les sirva, como las fotos del espacio para sus redes. Un descuento es difícil de sacar después; un buen trabajo se recuerda.
¿Cuándo sumo un segundo fotógrafo?
Cuando empezás a rechazar fechas o cuando los eventos grandes te piden dos lugares a la vez. Antes, probalo como extra en una cobertura y fijate si los números cierran.
