Alquiler de vajilla y mantelería para eventos: cómo hacer crecer el negocio
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Un negocio de alquiler de vajilla y mantelería para eventos crece cuando el stock deja de ser un misterio: sabés cuánto tenés de cada pieza, cuánto se rompe por evento, cuánto cuesta reponerlo, quién paga lo que no vuelve y cómo llega todo limpio y contado al salón. Con eso ordenado, el paso siguiente es dejar de vender pieza por pieza y armar paquetes con salones y caterings que te traigan trabajo todo el año.
Por qué la vajilla no es como cualquier alquiler
En la vajilla el desgaste es diario y silencioso. Una copa que se rompe no avisa; un juego de platos que quedó con tres piezas menos te obliga a cambiar el modelo entero si ya no se fabrica; un mantel con una mancha de vino que no salió deja de ser alquilable. Cada evento se lleva un poco del stock, y si no lo medís, lo pagás vos sin darte cuenta.
Además, todo lo que sale vuelve sucio. Lavado, secado, planchado, control y embalaje son una parte grande del trabajo, y casi nunca aparecen en el precio. Si alquilás también mobiliario y ambientación, muchas de estas reglas son parecidas; lo que cambia en ese rubro está en negocio de alquiler de mobiliario y ambientación para eventos.
Reposición por roturas: el número que tenés que conocer
La pregunta que define si el negocio deja plata es: ¿cuánto se rompe o se pierde por evento? No hay un porcentaje que sirva para todos. Depende del tipo de evento, del salón, del catering que maneja la vajilla y de cuánto cuidás el embalaje. Por eso hay que medirlo con tus eventos:
- Contá al salir y contá al volver. Por tipo de pieza y por evento, en una planilla. Sin conteo no hay número.
- Anotá qué volvió roto, qué no volvió y qué volvió inservible (mantel manchado, copa astillada).
- Después de diez o quince eventos ya tenés un promedio propio de roturas por tipo de pieza. Ese promedio, multiplicado por lo que te cuesta reponer cada una, es un costo que va dentro del precio de alquiler.
- Elegí modelos que puedas volver a comprar. Si un juego de platos se discontinúa, cada rotura te deja un faltante que no podés reponer igual. Conviene trabajar con líneas estables y tener un stock de reserva.
Así separás dos cosas: el desgaste normal, que pagás vos y ya está en el precio, y la rotura por mal uso o el faltante, que paga el cliente.
Seña, depósito de garantía y precio de reposición
Ninguna fecha se reserva sin seña. Si el cliente cancela a último momento, esa vajilla ya no salió a otro evento ese fin de semana. La seña, el saldo y la cancelación van por escrito; cómo armarlo está en seña, anticipo y cancelación en eventos.
Además de la seña, en vajilla y mantelería conviene tener:
- Una lista de precio de reposición por pieza, entregada con el presupuesto. El cliente tiene que saber antes cuánto paga una copa rota o un mantel que no vuelve.
- Un depósito de garantía que se devuelve después del conteo, descontando roturas y faltantes. Definí el monto según el valor de lo que sale y escribí en cuántos días lo devolvés.
- Una regla para la mantelería sucia. Que vuelva sin lavar es lo normal y está en tu precio. Que vuelva con cera, quemaduras o manchas que no salen es daño, y se cobra.
- Un remito firmado al entregar y al retirar, con cantidades por tipo de pieza. Una foto de los cajones abiertos al entregar evita discusiones.
Todo eso va en un contrato corto, junto con la seña.
Logística: cajones, flete y horarios
La vajilla viaja en cajones, y el cajón es tu unidad de trabajo. Si cada cajón lleva siempre la misma cantidad del mismo tipo de pieza, el conteo es más rápido, se rompe menos y el armado del pedido se vuelve una lista y no una búsqueda.
- Cobrá el flete aparte, según distancia y volumen. Son dos viajes: entrega y retiro.
- Acordá el horario de retiro con el salón por escrito. Un retiro a la madrugada o el domingo temprano tiene otro costo.
- Definí quién cuenta del lado del cliente. El encargado del salón o el jefe de cocina del catering, con nombre.
- Calculá el tiempo de lavado entre un evento y el siguiente. En temporada alta, lo que limita cuántos eventos tomás no es el stock: es cuánto podés lavar, secar y planchar entre viernes y sábado.
Paquetes con salones y caterings
Acá está el crecimiento. El novio no busca vajilla: busca un salón y un catering, y ellos le dicen qué vajilla usar. Por eso tus mejores clientes son los salones que no tienen vajilla propia (o no tienen suficiente) y los caterings que no quieren cargar con stock.
- Armá un paquete por cubierto. En vez de cotizar platos, copas y cubiertos por separado, ofrecé un cubierto completo tipo (plato de entrada, principal y postre, copas de agua y vino, cubiertos, servilleta) con precio por invitado. El salón o el catering lo suma a su presupuesto sin hacer cuentas.
- Ofrecé dos o tres estilos, no veinte. Uno clásico, uno más elegante y uno para fiestas informales. Menos modelos es menos stock y menos reposición difícil.
- Sumá la mantelería al paquete con colores que combinen con lo que el salón ya tiene.
- Dale al salón o al catering condiciones claras: precio para sus eventos, prioridad en sus fechas, un contacto directo que conteste rápido. Si hay comisión o cruce de clientes, por escrito.
Cómo elegir con quién aliarte y qué ofrecer a cambio está en alianzas con salones y proveedores para que te recomienden.
Errores comunes
- No contar. Si no contás al salir y al volver, cada evento te cuesta plata que no ves.
- Comprar por impulso. Antes de sumar un modelo nuevo, mirá cuántas veces salió el que ya tenés.
- Regalar el flete o el lavado. Son costos reales, se muestran separados o se suman al paquete, pero se cobran.
- Depender de un solo salón. Si ese salón cambia de encargado o de proveedor, te quedás sin agenda.
Preguntas frecuentes
¿Conviene vender también la vajilla descartada?
Puede servir para recuperar algo de lo invertido, pero ojo con que una pieza que ya no alquilás no termine compitiendo con tu propio servicio. Hacé la cuenta antes.
¿Cobro el lavado aparte?
Es más simple tenerlo dentro del precio de alquiler, porque toda pieza vuelve sucia. Lo que se cobra aparte es el daño que no sale con un lavado normal.
¿Cuánto depósito de garantía pido?
No hay un número fijo. Calculalo según el valor de reposición de lo que sale en ese evento y tu promedio de roturas, y escribí la regla para que sea igual para todos.
Ordenar tu negocio de alquiler, conmigo
Medir roturas, poner precios con margen real y armar paquetes para salones y caterings es lo que trabajamos en el acompañamiento para proveedores de eventos: tres meses para ordenar, salir a vender y sostener, con tareas concretas en cada encuentro. En el plan con pieza hecha, la planilla de costos y precios o tu base de proveedores pueden ser la pieza del mes. Si querés que tu depósito deje de ser un agujero, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.
