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A qué eventos decirles que no (y cómo decirlo sin quemar la relación)

Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.

No todos los eventos que te consultan te convienen. Hay cinco señales para no tomar uno: el margen no alcanza, el cliente no quiere pagar seña, la fecha te tapa una mejor, el trabajo no es de tu rubro o el riesgo no está cubierto por un seguro. Decir que no a tiempo, con respeto y con una alternativa (un colega al que derivar), no te hace perder clientes: te hace quedar como alguien serio.

Por qué cuesta tanto decir que no

Cuando el negocio es tuyo, cada consulta parece plata que no podés dejar pasar. Sobre todo en los meses flojos. El problema es que un evento malo no ocupa solo una fecha: ocupa la semana de antes, la cabeza, el equipo y, muchas veces, la caja. Mientras lo estás resolviendo, no estás vendiendo el que sí te convenía.

Decir que no es una decisión de negocio, no un capricho. Y como toda decisión de negocio, conviene tener los criterios escritos antes de que llegue la consulta, no inventarlos con el cliente esperando respuesta.

Las cinco señales para no tomar un evento

1. El margen no alcanza

Antes de aceptar, hacé la cuenta de siempre: cuánto cobrás, cuánto te cuesta, cuánto te queda. Si lo que queda no paga tu tiempo y no deja nada para el negocio, ese evento te está usando a vos, no al revés. Si no tenés claro cómo hacer esa cuenta, está explicada en cómo poner precio a tu servicio de eventos.

Cuidado con el argumento “lo hago barato porque después vienen más”. A veces pasa. La mayoría de las veces, el cliente que entró por precio vuelve pidiendo el mismo precio.

2. El cliente no quiere pagar seña

Si no hay seña, no hay fecha reservada. Un cliente que se niega a dejar un anticipo te está pidiendo que pongas tu plata, tus proveedores y tu agenda a cuenta de algo que puede cancelar sin costo. Eso no es confianza: es financiar el evento de otro.

No hace falta discutirlo. Explicá tu política con calma y, si no la acepta, dejalo ir. Cómo armar esa política está en seña, anticipo y cancelación en eventos.

3. La fecha te tapa una mejor

Hay fechas que valen más que otras: los fines de semana largos, diciembre, la temporada alta de tu rubro. Si una consulta chica quiere reservar una de esas fechas con mucha anticipación, preguntate si es probable que en esa fecha aparezca algo mejor.

No se trata de dejar plantado a nadie. Se trata de no comprometer tus fechas más valiosas con trabajos que podrías hacer cualquier otro día. Una salida honesta es ofrecerle otra fecha, o decirle que esa fecha la confirmás con un precio distinto porque es temporada alta.

4. Está fuera de tu rubro

Si hacés catering y te piden también sonido, iluminación y escenario, la tentación es decir “sí, lo consigo”. A veces sale bien. Muchas veces terminás coordinando proveedores que no conocés, respondiendo por un trabajo que no sabés hacer y poniendo tu nombre en algo que no controlás.

Si lo tomás, que sea con proveedores que ya probaste y cobrando la coordinación. Si no tenés con quién, mejor decir que eso no lo hacés.

5. El riesgo no está cubierto

Eventos con mucha gente, con estructuras, con actividades de riesgo o en lugares que piden seguros específicos. Si para hacerlo bien necesitás un seguro que no tenés, o el lugar te pide uno que no llegás a sacar, ese evento no se toma así. Un accidente sin cobertura puede costarte más que todo lo que facturaste en el año.

Cómo decir que no sin quemar la relación

El que te consultó puede volver el año que viene con un evento perfecto para vos. O recomendarte a alguien. Por eso importa tanto cómo decís que no.

Contestá rápido

Un no a tiempo es mucho mejor que un sí tardío o que el silencio. Si sabés que no lo vas a tomar, decilo en el día. El cliente todavía tiene tiempo de buscar a otro y se acuerda de que le respondiste.

Explicá sin justificarte de más

Una o dos líneas alcanzan. “Para esa fecha no puedo darte el servicio como corresponde” o “eso no es lo que hacemos y no te quiero dar algo a medias”. No hace falta contar tus números ni tu agenda.

Derivá a un colega

Esta es la parte que más suma. Si conocés a alguien que hace bien ese tipo de evento, o que tiene esa fecha libre, pasale el contacto. El cliente se queda con una solución, el colega se queda con un trabajo y vos quedás como la persona que resolvió.

Para que esto funcione, tenés que tener esa red armada antes. Colegas de tu rubro para las fechas que no llegás y proveedores de otros rubros para lo que no hacés. Cómo armar esas alianzas está en alianzas con salones y proveedores de eventos. Con el tiempo, los colegas a los que les derivás también te derivan a vos.

Dejá la puerta abierta

Cerrá con algo que invite a volver: “Si más adelante tenés un evento de este tipo, escribime”. Y anotá la consulta con nombre, contacto y el motivo del no. Ese registro te sirve para volver a escribirle cuando tengas algo que le sirva, y para ver con el tiempo qué consultas te llegan que no son para vos.

Un ejemplo de mensaje

Algo así, adaptado a tu forma de escribir:

Hola, gracias por pensar en nosotros. Para esa fecha ya tenemos el equipo comprometido y no quiero darte un servicio a medias. Te paso el contacto de un colega que trabaja muy bien este tipo de evento. Si más adelante organizás otro, escribime y lo vemos con tiempo.

Corto, amable y con una salida concreta para el cliente.

Escribí tus criterios antes

Lo que más ayuda a decir que no es no tener que pensarlo cada vez. Escribí en una hoja tus reglas: el margen mínimo que aceptás, la seña que pedís siempre, las fechas que solo vendés a cierto precio, los servicios que no hacés y los riesgos que no tomás sin seguro. Cuando llega una consulta, la comparás con la hoja y listo.

Si querés ver en qué parte de tu negocio estás más expuesto, el diagnóstico de tu negocio de eventos son 12 preguntas que te muestran dónde está trabado, incluido el riesgo.

Preguntas frecuentes

¿Y si en el mes no tengo otros eventos?

Igual hacé la cuenta. Un evento que te deja en cero o en negativo no te ayuda a pagar el mes: te ocupa el tiempo que podrías usar para salir a vender. A veces conviene tomarlo, pero que sea una decisión con los números a la vista.

¿Le digo al cliente que el precio no me cierra?

Podés decirle que con ese presupuesto no llegás a hacerlo bien y ofrecerle qué sí podés hacer por esa plata. A veces el cliente ajusta lo que pide y el evento se vuelve bueno para los dos.

Ordenar qué tomás y qué no

Si cada consulta te genera la misma duda, es señal de que falta una regla clara. En el acompañamiento de negocio trabajamos conmigo los números, el riesgo y cómo vendés, para que sepas de antemano qué eventos te convienen. Si querés ver si te sirve, escribime por WhatsApp desde esa página.

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