Alquilar un salón por hora o por evento: cómo cobrarlo sin perder plata
Por Franco Ridao, productor de eventos (Lima 2019, Buenos Aires 2018, Comité Olímpico Argentino). Acompaño negocios de eventos.
Para la mayoría de los salones de fiestas, lo que mejor funciona es cobrar por evento, con una cantidad de horas incluidas, un precio fijo por hora extra y un mínimo por fecha que cambia según el día y la temporada. Cobrar solo por hora sirve para usos cortos y de semana; cobrar por persona, cuando el salón incluye servicios que dependen de la cantidad de invitados. Lo que no funciona es cobrar distinto cada vez según cómo viene la charla.
Las cuatro formas de cobrar el alquiler
Antes de elegir, conviene tener claro qué resuelve cada una.
- Por evento. Un precio por la fecha, con un horario incluido. Es la más simple de entender para el cliente y la más fácil de comparar. Funciona bien para casamientos, 15, cumpleaños y fiestas en general.
- Por hora. El cliente paga las horas que usa. Sirve para usos cortos: un taller, una reunión, una presentación, un ensayo. Para una fiesta de noche suele jugar en contra, porque el cliente empieza a recortar horas para bajar el precio y la fiesta queda apretada.
- Por persona. El precio se multiplica por la cantidad de invitados. Tiene sentido cuando el salón incluye cosas que crecen con la gente: personal, mantelería, vajilla, comida. Si solo alquilás el espacio vacío, cobrar por persona confunde, porque tus costos no cambian tanto entre 80 y 120 invitados.
- Paquete. El salón más un conjunto de servicios con precio cerrado. Es la forma que más ordena la venta y la que mejor deja comparar. La conté en detalle en cómo armar paquetes para un salón de fiestas.
Muchos salones tienen un precio por evento para fiestas, un precio por hora para usos cortos de semana y paquetes para quienes quieren todo resuelto. Lo importante es que cada uno tenga reglas claras y por escrito.
Qué tiene que estar dentro del precio
Hay cosas que nunca van como extra, porque sin ellas el evento no se puede hacer:
- La limpieza antes y después.
- La seguridad y el personal mínimo del salón.
- La luz, el agua y los servicios.
- Las mesas, sillas y lo básico que el salón ofrece siempre.
Si cobrás la limpieza aparte, el cliente siente que le estás sumando cosas a último momento. Mejor que esté adentro del precio y que el precio la contemple.
Armado y desarmado: el tiempo que nadie cuenta
Un evento de cinco horas ocupa el salón bastante más que cinco horas. Antes hay que armar, y muchas veces llegan proveedores del cliente (ambientación, sonido, catering) que necesitan entrar temprano. Después hay que desarmar y limpiar.
Ese tiempo tiene que estar previsto en el precio y escrito en el contrato:
- Cuántas horas de armado incluye y desde qué hora pueden entrar los proveedores.
- Hasta qué hora se puede desarmar y qué pasa si se pasan.
- Qué arma el salón y qué arma cada proveedor, para que nadie dé por hecho que lo hace el otro.
Si el armado de un evento te bloquea la mañana y no podés alquilar el salón para otra cosa, ese tiempo también vale plata.
Horas extra: precio fijo y aviso antes
La hora extra es una de las peleas más comunes en un salón. A las cuatro de la mañana la fiesta está buenísima y nadie quiere cortar. Si no está acordado antes, terminás negociando con un cliente que tomó y que no tiene ganas de escuchar números.
Tres reglas que ordenan esto:
- Precio fijo por hora extra, escrito en la propuesta desde el principio.
- Se pide antes, con un límite (por ejemplo, hasta una hora antes del cierre) y se confirma con alguien responsable del evento.
- Se paga en el momento o queda acordado cómo se paga, no “lo vemos la semana que viene”.
La hora extra tiene que cubrir lo que te cuesta: personal que se queda, seguridad, servicios. Si la cobrás por debajo de eso, cada hora extra te hace perder plata.
El mínimo por fecha según día y temporada
Un sábado de primavera no vale lo mismo que un martes de invierno. Si cobrás igual todas las fechas, regalás las más pedidas y no llenás las flojas.
La forma de ordenarlo es tener un mínimo por fecha: el piso que cobrás por usar el salón ese día, más allá de la cantidad de invitados o de horas. Ese mínimo cambia según:
- El día. Viernes y sábados por la noche son los más pedidos. Los días de semana, mucho menos.
- La temporada. Hay meses que se llenan solos y meses en los que cuesta cerrar fechas.
- La anticipación. Una fecha libre a dos semanas puede tener otro precio que una reservada con un año de anticipación.
Un ejemplo ilustrativo, con números inventados solo para ver la lógica y no como referencia de mercado: si tu mínimo de un sábado en temporada alta es 1.000, el de un viernes podría ser 850, el de un sábado en temporada baja 700 y el de un día de semana 450. Tus números van a ser otros. Lo que importa es que la escala exista, esté escrita y la apliques siempre igual.
Para las fechas flojas, en lugar de bajar el precio a cualquiera que lo pida, conviene tener ofertas pensadas: un paquete de día de semana, un precio para eventos corporativos, un descuento por pagar más por adelantado. Hay más ideas en qué hacer en la temporada baja de tu negocio de eventos.
Cómo sacar el número de cada fecha
El precio no sale del salón de al lado. Sale de lo que te cuesta cada fecha ocupada: personal, limpieza, servicios, lo que se rompe o se repone, y la parte de los gastos fijos (alquiler del lugar, impuestos, mantenimiento) que le toca a cada evento. Si sabés cuántas fechas por mes ocupás en promedio, sabés cuánto tiene que dejar cada una para cubrir el mes y ganar.
Con eso armás tu escala: las fechas más pedidas tienen que dejar más, y las flojas tienen que cubrir al menos los costos de abrir el salón ese día.
Reservar la fecha: seña y cancelación
Una fecha no está reservada hasta que entra la seña. Si no, te pasa lo de siempre: dos clientes interesados en el mismo sábado, uno que “seguro confirma” y no confirma, y una fecha que se pierde.
Dejá por escrito cuánto es la seña, hasta cuándo se completa el pago y qué pasa si el cliente cancela o cambia la fecha. Sobre cómo escribirlo, mirá seña, anticipo y cancelación en eventos.
Ordenarlo con alguien al lado
Armar los precios con margen real, los paquetes y una propuesta tipo lista para mandar es lo que trabajamos en el segundo mes del acompañamiento para fiestas y salones. En el plan con pieza hecha, la planilla de costos y precios puede ser la pieza del mes. Si querés dejar de cotizar cada fecha desde cero, escribime por WhatsApp desde esa página y lo vemos.
Preguntas frecuentes
¿Conviene publicar el precio del alquiler?
Un “desde” ayuda a que te escriba gente que puede pagarlo. Pero como el precio cambia según el día y la temporada, el número final conviene mandarlo en la propuesta, con la fecha.
¿Y si el cliente quiere traer su propio catering?
Decidilo antes y ponelo por escrito: si se puede, con qué condiciones y si tiene un costo por uso de cocina o por limpieza extra.
¿Cobro distinto un evento corporativo?
Puede tener otro precio porque suele ser de día y de semana, con otro horario y otro tipo de uso. Lo importante es que sea una tarifa definida y no un precio inventado en el momento.
