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Precio cerrado contra precio por hora: cómo leer un presupuesto de desarrollo

La diferencia es quién asume el riesgo. Con precio por hora, si el proyecto se complica, pagás vos: el presupuesto “estimado” de 40 horas se convierte en 90 y nadie te avisó. Con precio cerrado, el riesgo lo asume el desarrollador: te digo un número por escrito antes de empezar y ese número no se mueve. Yo trabajo solo con precio cerrado: una web de presencia USD 400, una web completa USD 900, un sistema a medida desde USD 2.500.

Por qué el precio por hora suena justo pero no lo es

El argumento clásico es “pagás exactamente el trabajo que hay”. El problema es que vos no podés verificar las horas ni saber si 60 horas para tu web es razonable o un disparate. Además, el incentivo queda al revés: cuanto más lento trabaje el proveedor, más factura. No digo que todos lo hagan a propósito, digo que el sistema no premia la eficiencia, la castiga.

Para un cliente que no es técnico, el precio por hora convierte cada conversación en una duda: ¿este llamado me lo cobran? ¿pedir un cambio chico cuánto sale? Esa fricción mata proyectos.

Qué exige un precio cerrado bien hecho

Un precio cerrado serio necesita dos cosas: un alcance claro por escrito (qué páginas, qué funciones, qué integraciones) y reglas conocidas para los cambios. En mi caso: presupuesto cerrado por escrito en 48 horas, con 2 rondas de cambios incluidas en el precio. Si a mitad de camino querés algo que no estaba en el alcance, no se factura por sorpresa: se cotiza aparte, también cerrado, y decidís vos.

Desconfiá del “precio cerrado” que llega sin alcance detallado: sin ese documento, cualquier pedido tuyo puede ser declarado “extra” y el cerrado se vuelve una ficción.

Las señales de alarma en un presupuesto

Leé cualquier presupuesto buscando tres cosas. Uno: ¿el alcance está escrito o es una charla que tuvieron? Dos: ¿dice qué pasa con los cambios, cuántos entran y cuánto cuestan los que no? Tres: ¿dice a nombre de quién quedan dominio, hosting y código? Si alguna de las tres respuestas es vaga, el precio real lo vas a conocer al final, no al principio. Armé una lista más completa en las 7 preguntas antes de contratar.

Cómo comparar dos presupuestos que no se parecen

No pongas un precio por hora al lado de un cerrado como si fueran comparables. Convertí todo a la misma pregunta: ¿cuánto me cuesta tener esto terminado y funcionando, en el peor caso? Con el cerrado, el peor caso es el número que te dieron. Con el por hora, el peor caso no tiene techo. Mis números están publicados en la página de precios justamente para que esa comparación sea fácil.

Preguntas frecuentes

¿El precio cerrado no sale más caro por incluir el riesgo?

Incluye un margen chico, sí, pero comprás certeza: sabés el costo total antes de gastar un dólar. En proyectos por hora, los sobrecostos del 50 al 100% sobre lo estimado son comunes en el mercado, como rango aproximado.

¿Qué pasa si pido cambios a mitad del proyecto?

Tenés 2 rondas de cambios incluidas en el precio. Si querés algo fuera del alcance original, te cotizo ese agregado por separado, también con precio cerrado, y decidís si avanzamos.

¿En qué casos conviene pagar por hora?

Cuando el trabajo es genuinamente indefinible: mantenimiento correctivo de un sistema ajeno, exploración técnica, soporte continuo. Para construir algo con un objetivo claro, el cerrado protege mejor al cliente.

¿Cómo sé que un precio cerrado es serio?

Porque viene con alcance detallado por escrito, plazo de entrega con fecha y reglas de cambios explícitas. Sin esos tres elementos es solo un número tirado al aire.

Si tenés un presupuesto en la mano y no sabés cómo leerlo, o querés uno bien hecho, escribime por WhatsApp: en 48 horas te paso precio cerrado y fecha de entrega.

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