Freelancer, agencia o plataforma: a quién encargarle tu web
Tenés tres caminos: un freelancer (en el mercado, de USD 300 a 1.500 por una web de negocio, como rango aproximado), una agencia (de USD 3.000 a 15.000 aproximados por lo mismo) o una plataforma de autoservicio tipo Wix (mensualidad de por vida). Ninguno es malo en sí: cada uno falla por razones distintas. La clave no es la etiqueta sino cómo trabaja el que elegís.
El freelancer: directo y eficiente, si es serio
Con un freelancer hablás con la persona que construye: sin teléfono descompuesto, sin capas de gestión que encarecen todo. Es el camino con mejor relación precio calidad cuando funciona. Su riesgo tiene nombre: informalidad. El freelancer que desaparece a mitad de proyecto, que no pone nada por escrito o que un día deja el rubro y te deja sin soporte.
La forma de filtrarlo no es adivinar: es pedir señales de proceso. Precio cerrado por escrito, fecha de entrega firmada, trabajos reales funcionando online y dominio a tu nombre. Un freelancer que ofrece esas cuatro cosas te da lo mejor de los dos mundos: el precio del independiente con la formalidad de una empresa. Es exactamente el estándar con el que trabajo, y está publicado en mi página de precios: web de presencia USD 400, completa USD 900, sistemas desde USD 2.500, todo con presupuesto cerrado en 48 horas.
La agencia: estructura que pagás vos
La agencia te da equipo, procesos y un responsable si algo sale mal. Para proyectos corporativos grandes, con muchas áreas involucradas, esa estructura se justifica. Para la web de una pyme, pagás gerentes, oficina y reuniones que tu proyecto no necesitaba, y con frecuencia el trabajo real lo hace un tercerizado que nunca conocés. El detalle de por qué el precio alto tampoco te protege lo escribí en por qué lo barato sale caro y lo caro también.
La plataforma: rápida hoy, techo mañana
Wix, Squarespace y similares te dejan armar algo hoy sin depender de nadie. Para validar una idea o para un proyecto hobby, perfecto. Como web de un negocio en serio, tienen dos problemas: mensualidad eterna y un techo bajo (diseño genérico, rendimiento limitado, imposibilidad de migrar el sitio si te vas). Terminás alquilando para siempre algo que podrías haber comprado una vez.
El criterio que ordena la decisión
No preguntes “¿freelancer o agencia?”: preguntá quién construye, qué firma y qué queda a tu nombre. Un proveedor serio, del tamaño que sea, responde las tres sin incomodarse. Armé el cuestionario completo en las 7 preguntas antes de contratar: usalo con cualquiera, incluso conmigo.
Preguntas frecuentes
¿No es más seguro contratar una agencia grande?
Es más seguro que contratar mal a un freelancer, pero no más seguro que contratar bien a uno. La seguridad viene del contrato: alcance escrito, precio cerrado, fecha firmada. Con eso, el tamaño de la empresa deja de ser la variable.
¿Qué pasa si mi freelancer desaparece un día?
Si el dominio, el hosting y el código están a tu nombre, contratás a otro y sigue: perdés días, no el proyecto. Si estaban a nombre de él, ahí sí tenés un problema. Por eso esa condición es innegociable.
¿Las plataformas de freelancers tipo Workana o Fiverr son una cuarta opción?
Son una vidriera para encontrar freelancers, con el agregado de comisiones y de competir por precio, lo que empuja la calidad para abajo. Si encontrás alguien bueno ahí, aplican los mismos filtros: precio cerrado, fecha, trabajos verificables.
¿Vos qué sos, freelancer o agencia?
Soy un desarrollador que construye personalmente cada proyecto, con procesos de agencia: presupuesto cerrado por escrito en 48 horas, 2 rondas de cambios incluidas y sistemas en producción que podés ver funcionando.
Hablá con los tres tipos de proveedor si querés, y después escribime por WhatsApp: en 48 horas tenés mi precio cerrado y fecha de entrega para comparar con lo que te ofrezcan.